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Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos. — Víktor D. Leifsson.

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Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos. — Víktor D. Leifsson.

Mensaje por Zöe N. Skårgestad el Vie Nov 30, 2012 1:11 pm



Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos.
17:30 PM • Biblioteca • Nublado • Víktor D. Leifsson

Fight for all you know, when your backs against the wall stand against the liars. Stronger than before, when your life becomes a war...Set the world on fire. Whoa oh! So sing it loud you hold the key, we're the rebels and we're free...

Me había puesto a cantar una canción que no hacía mucho había escuchado, pero no sabía muy bien cómo se llamaba y tampoco tenía ningún método para buscar, a la mayoría de la gente no le gustaba la música que yo solía escuchar, bah, que sabrán ellos. De todas maneras, ya estaba acostumbrada a ser diferente, a ser la sangre sucia, la rarita de Gryffindor. El resto eran más...No sabía como llamarlo, pero yo no es que fuera diferente, que también, pero sobre todo me caracterizaba por ser una persona curiosa, y que sabía de más porque la curiosidad podía conmigo, no podía remediarlo. ¿Les gustaba que fuera así? Pues estupendo, mejor, más cómoda me sentiría yo. ¿No les gustaba? Ya saben donde está la puerta, y pueden irse cuando quieran siempre y cuando me respeten, que saben que no soy peligrosa si ellos no me provocan. Además, últimamente tenía varita muy facilonga y en cualquier momento podría escaparse de mis manos y...¡Oops! ya tenía montada la juerga, aunque me costaría un castigo, claro. De todos modos, no sería la primera vez, así que...

Sin darme mucha cuenta se había formado una sonrisa ligeramente traviesa en mi rostro y las carcajadas comenzaron a salir mientras negaba con la cabeza. Amplié la sonrisa mucho más cuando desde lo lejos vi a un par de amigos, sí, y con amigos me refiero a chicos precisamente. Era bastante normal y común en mí que me mezclara más con chicos que con chicas y, no porque yo tuviera complejo de uno, nah, si no porque algunas resultaban demasiado pijas e incluso un poco...Frescas, por así decirlo de manera sutil. Después de todo, eran unas chicas que estaban en un auge hormonal así que quizá fuera comprensible, pero al menos y, aunque yo también estoy en ese auge de hormonas no lo voy predicando por ahí, hay que tener un mínimo de pudor y decencia, pero como siempre hay excepciones en todo y en este tema no van a ser menos.

Tras haber hablado sobre algunas cosas interesantes y otras no tanto con aquellos dos amigos, me fui directa y feliz hacia la Biblioteca. Para Defensa Contra Las Artes Oscuras teníamos que hacer unos deberes y me gustaba hacerlos allí, además de que me quedaría seguramente adormilada en mis pensamientos y ensimismada por los libros.
Entré en la sala intentando hacer el menor ruido posible y me acomodé en una mesa y una silla, donde podría tener más a mano los libros que debía usar, aquello tenía que salirme sí o sí como fuere pues no me podía permitir sacar menos nota. ¡No quería! Además siempre me gustaba sorprender al profesor Leifsson, uno de los mejores que he tenido, y mi favorito, después de Godric Gryffindor, claro. Negué con la cabeza ya que las clases del profesor Leifsson, aunque para algunos podían ser un muermo, para mí eran dinámicas y me entretenían, la verdad.

Saqué un pañuelo de la túnica que llevaba y me soné con suavidad pues estaba resfriada, negué con la cabeza y apoyé la misma en los libros que tenía. Me encontraba un poco mal, entre el resfriado y el dolor de cabeza aquello era algo poco soportable, pero tenía que esforzarme si quería la máxima nota. Cerré los ojos con suavidad y luego comencé a divagar sobre mis pensamientos, sobre la venganza...¿Debería o no debería de hacerlo? Lo mejor sería hablar con Víktor sobre el tema, sería a la primera persona a la que se lo diría y, me gustaría saber su consejo. ¿Qué pensaría él de mí después de saber lo que tenía planeado?


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Re: Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos. — Víktor D. Leifsson.

Mensaje por Víktor D. Leifsson el Dom Dic 02, 2012 1:39 pm



Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos.
17:30 PM • Biblioteca • Nublado • Con Zöe


Víktor estaba cruzado de brazos ante un grupo de alumnos que no dejaban de gritarse unos a otros. En teoría habían empezado a darle explicaciones sobre la razón por la cual uno de sus compañeros cambiaba de color y tipo de piel cada treinta segundos. Sin embargo habían acabado echándose la culpa unos a otros de lo sucedido. El profesor enarcó una ceja mientras otros alumnos se aglomeraban para ver lo que ocurría. Debía parar aquel espectáculo. Llamó la atención de los presentes con un audible silvido, como si se trataran de una manada de perros. El silencio se hizo eco y cada uno de los pares de ojos de la sala se posaron sobre el castaño. Levantó las manos a media altura, un signo para que ambas partes permanecieran calladas y quietas.—He oído suficiente.— no estaba enfadado ni alterado, pero debía representar la autoridad que tenía frente a sus alumnos.—Cualquier persona que no sean estos caballeros...—hizo un barrido con la mano dirigido hacia los tres amigos implicados.—Que vuelva a sus quéhaceres inmediatamente. Vamos, moveos.— mientras los demás se retiraban, Víktor acortaba la distancia entre los implicados, colocando una de sus manos en el hombro del muchacho que cambiaba de color.—Usted vaya a la enfermería inmediatamente a que le devuelvan a la normalidad.— se giró hacia los otros dos con la seriedad aún plasmada en el rostro.—No sé qué ha ocurrido, pero ambos vendreis conmigo a a la biblioteca. Señor Harrison, señor Lightfold , vamos a ampliar ese trabajo que les puse acerca de los hechizos de defensa. ¿De acuerdo?.— sonrió de lado, posando de nuevo sus manos sobre los hombros de ambos chicos y comenzó a andar mientras replicaban.—Vamos, vamos, comportaros como personas y hacer frente a las consecuencias de vuestros actos.— no pensaba retractarse.

Al llegar a la biblioteca, Leifsson los aposentó a cada uno en un extremo de la enorme estancia, indicándoles cuáles eran los puntos que debían de tocar en la exposición que les había impuesto como castigo para su clase. Ambos debían saberse a la perfección todo lo referente a tres hechizos de defensa y, además, ponerlos en práctica.
Víktor no podía quedarse allí, tenía demasiadas cosas que hacer como para vigilar a los alumnos, así que se dio media vuelta decidido a irse hacia la sala de profesores. Pero entonces un sonido de lo más característico llamó la atención del joven, descubriendo que tras de él se encontraba su alumna estrella, Zöe. El profesor se paró en seco, girando su cuerpo en dirección a la chica. No obstante se permitió obsrvarla durante un instante: tenía mal aspecto. Arrugó el rostro, entrecerrando los ojos en un gesto de preocupación hacia el estado de la rubia, mientras se aproximaba lentamente y sin hacer ruído hasta su posición. Si podía ayudarla estaba dispuesto a hacerlo, aunque supusiera perder algo del tiempo que le haría falta después. Ella se encontraba con los ojos cerrados, por lo que probablemente ni si quiera se habría dado cuenta de la presencia de él hasta que, con aquella simpatía que le caracterizaba, saludó a Zöe entre una alegre sonrisa dibujada.—Hola Zöe, ¿está bien?.— a pesar de la confianza que había entre ambos, Víktor no podía olvidar la educación de la época y trataba a todos de usted fuera quién fuese.

El profesor tómo asiento en una de las sillas contiguas a la de la joven, tomándose la libertad de mirar los libros que descansaban bajo la muchacha.—¿Necesita ayuda con algo?.— Zöe estaba realizando la tarea que le habían impuesto a ella junto a toda su clase, era el primer año que les hablaba de los boggart y de cómo encararlos. No era tarea sencilla y, por eso, los alumnos necesitaban informarse y practicar. La soltura era algo indispensable para la defensa. A pesar de todo sabía que la muchacha no necesitaría ayuda con eso, siempre era sobresaliente e incluso más de lo que siempre esperaba de ella. Aquella pregunta era del todo general y quería, no obstante, que no necesitara de su ayuda. Víktor esperó sentado en aquella silla junto a ella, apoyando uno de sus brazos sobre la mesa que se extendía ante ellos y perdiendo la mirada en la chica que tenía frente a él.




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Re: Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos. — Víktor D. Leifsson.

Mensaje por Zöe N. Skårgestad el Dom Dic 02, 2012 6:49 pm



Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos.
17:30 PM • Biblioteca • Nublado • Víktor D. Leifsson


— ¿Qué? Oh...Bueno, sólo me duele un poco la cabeza profesor. Perdone que le...¿Reciba? Que le reciba así. Estoy algo cansada. —. Sonreí ampliamente a pesar de mi dolor de cabeza. El profesor, mi profesor. Era como una especie de ídolo que tenía, y no sabía muy bien el por qué, nunca encontraba palabras exactas para definirle pero si tuviera que buscar algunas, todas serían buenas, eso seguro. — No, la verdad es que no, pero sí que me gustaría pedirle un favor. ¿Podríamos practicar a solas, mejor el hechizo para los boggart? Con todo el mundo a mi alrededor no consigo concentrarme muy bien y quiero que me evalúe o que me diga los errores que tengo. Si tiene tiempo, claro. Si no, podemos dejarlo para otro día. Y ah, tengo algo para usted profesor. — Cogí mi bolso y mientras miraba la pila de libros que tenía en frente de mi cara, con una sonrisa traviesa y un tanto pícara llegué a coger lo que le tenía que entregar al profesor. Me reí cuando lo saqué y se lo tendí en la mano esperando a que lo agarrase. — Es para usted.

Negué con la cabeza y mientras el profesor seguía ahí, yo volví a ponerme con las tareas que tenía que hacer para su clase. Me daba igual que me viera o que no me viera, siempre acababa haciendo los deberes que el profesor mandaba. Me sentía ligeramente observada y a pesar de que no me desagradaba en absoluto, sí que sentía como las mejillas con tranquilidad iban coloreándose poco a poco de un tono rojizo. Sabía que le iba a llamar la atención, como a todo el mundo, pero no podía controlarlo, era muy difícil hacerlo.
Mientras, seguía con la pluma en mi mano izquierda, escribiendo sobre el tema que estábamos tratando ahora, respondiendo tranquilamente y tachando cada vez que lo veía necesario por si me equivocaba.

— Víktor...Permíteme por un momento tutearte, por favor. Estoy liada, no sé muy bien que hacer. Supongo que tanto tú como el resto de profesores sabréis mi historia, en fin, tendréis algún expediente académico supongo. Pero no es eso lo que me interesa. Quiero que me des tu consejo. Mataron a mi madre y mi padre se suicidó por culpa del asesinato de mi madre; quiero venganza pero no sé si es lo más correcto. Sé que si al final consigo mi venganza puede repercutirme a la hora de querer meterme en el Ministerio como aurora, y que no me devolverán ni a mi padre ni a mi madre, pero a veces los necesito tanto y me siento tan sola que...Que no sé que hacer. — La sinceridad brotó de mi interior y salió hacia el exterior. Aquellas palabras envenenadas y cargadas de amor fueron directamente a mi profesor. Un gran confidente y muy sabio pues sus años de experiencia en ciertos temas y su razonamiento podría ser mejor que el de una chiquilla de tan sólo quince años de edad. Las lágrimas, con tranquilidad y desasosiego comenzaron a brotar de mis cuencas, manchando de la misma manera mi piel, llegando hasta mis labios y sintiendo su sabor salado. Llevé una de mis manos a mi rostro quitándome las lágrimas aunque seguían brotando, cada vez más y más seguidas, mientras mis hombros se movían con levedad. Típico movimiento cada vez que lloras, aunque yo odiaba llorar. Y más aún delante de alguien.


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Re: Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos. — Víktor D. Leifsson.

Mensaje por Víktor D. Leifsson el Dom Dic 02, 2012 7:19 pm



Perdiéndome entre los libros y mis pensamientos.
17:30 PM • Biblioteca • Nublado • Con Zöe


La notó extraña, como si su mente no estuviera con él en aquel instante. A Víktor le interesaba todo lo que tuviera que ver con aquella chiquilla y, por consiguiente, consiguió que la preocupación que había sentido hacia ella al verla con aquel decaimiennto se acrecentara notablemente. Suspiró fuertemente negando con la cabeza, no le importó en absoluto el recibimiento que le había hecho la rubia, ni si quiera le había prestado atención al mismo hecho. Ante de ni tan si quiera poder articular palabra, la muchacha ya le estaba pidiendo un favor que no le importaba concederle en absoluto. Por eso le sonrió de nuevo, tratando de hacerle llegar algo de alegría en lo que parecía estar siendo algo espantoso para ella. Amplió más la sonrisa cuando le otrogó aquel presente que tantas veces había sido motivo de burla de él para con ella: una manzana. La cogió con su mano derecha, clavándole una mirada y analizando la rojez de la misma.—Muchas gracias Zöe pero no hacía falta que me alagara con un regalo para conseguir mi favor, ya lo tiene..— dejó el presente sobre la mesa entonces para poder seguir hablando con ella con tranquilidad.—Estaré encantado de ayudarla sin ningún problema.— Víktor estaba algo liado, era cierto, pero era capaz de hacerle un hueco a su alumna predilecta.

Cuando Zöe comenzó a realizar su tarea, se dedicó a observarla con detenimiento, no parecía realmente concentrada. Lo notó en sus mejillas, que empezaron a tomar un color cada vez más y más rojizo. Rió debilmente ante la imagen de la muchacha tímida y avergonzada que solía ser. Aún le parecía extraño notar aquellos sentimientos con él, pues entre ambos había esa burbuja de confianza que no tenía con ningún otro alumno de Hogwarts.—No quiero desconcertarla Zöe, pero no se ponga más colorada o terminará ardiendo.— sabía que aquello podía provocarle aún más verguenza y, sin embargo, igualmente se lo dijo. No estaba de más quitarle el estres que parecía llevar encima con una leve broma.

Sin embargo su expresión cambió en cuanto ella comenzó a hablar y soltarle todo lo que tenía dentro. Conocía su caso, claro que lo hacía, aunque Zöe no le hubiera hablado demasiado acerca de él. Le prestó toda su atención a la pequeña, haciendo incapié en ellos cruzándose de brazos. Y entonces vio como rompió a llorar en silencio, las lágrimas se le resvalaban por el rostro y Víktor olvidó todo protocolo que debía seguir con sus alumnos. No le importaba que los demás vieran aquel espectáculo pues, después de todo, no estaba haciendo nada malo. Con cuidado acercó la silla a la de ella y en un gesto casi fraternal la atrajo hacia él cerrando el gesto con un abrazo. Apoyó su mejilla en la cabeza de la niña y, con una de sus manos, acarició sus dorados cabellos.—No llores, no les des el gusto.— se refería claramente a los que habían provocado la desgracia en su familia.—La venganza es un sentimiento oscuro e inservible Zöe. Crees que aliviará el dolor que sientes o que al menos mitigará sus efectos, pero no es así. Probablemente sólo causes más dolor con los actos movidos por dicho sentimiento.— Víktor no había tenido que enfrentarse a ninguna situación similar a lo que aquella niña de tan sólo quince años había vivido, no obstante la experiencia era algo que le daba ventaja en el campo.—Seguirás sintiendo la ausencia, no pretendo hundirte más sólo quiero ser sincero, y habrás perdido con ello grandes oportunidades para ser feliz con lo que tú quieras..— su mano aún seguía dedicándole suaves caricias a su alumna.—Además, tú no estás sola. Jamás permitiría que lo estuvieras.— su voz sonaba baja, lo suficientemente alta como para que ella se enterara y no molestar a los demás que allí se encontraban.—Sé que no es lo mismo lo que yo te ofrezco y lo que otros harán con el tiempo, pero te aseguro que todo mejorará.— era algo que debía entender tarde o temprano. Él la enseñaba a luchar contra las artes oscuras, pero también debía guiarla a través de los sentimientos que evitaban las mismas. Guiarla, de algún modo, hacia el bien que se esperaba de ella.




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